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Un arco en el sofa
de Andreas Grutter

La nota

El arco causa la vibración de la cuerda. Esta vibración se transfiere al instrumento vía el puente. El instrumento hace vibrar el aire. Entonces oímos esto como un tono.
Qué oímos depende de muchos factores. El más importante, por supuesto, es el músico. De hecho, el músico, el instrumento y el arco actúan en su totalidad.
Cada uno de los componentes afecta los otros. Pero mi atención se centra en el papel jugado por el arco. No todos los músicos aprecian la importancia del arco. Por lo tanto no están interesados en probar diversos arcos de tiempo en tiempo.
Por mi parte, me encuentro a mí mismo asombrado muchas veces por las diferencias enormes que oigo entre uno y otro. Y no sólo por el tono diferente, sino que también difieren las dinámicas, la esencia entera de la música.
Parece como si diversos arcos también invitan al músico a que interprete diferentemente. Mi intención es analizar estas diferencias.
Que elementos le dan al arco un determinado carácter individual. Mi acercamiento no es terminantemente científico. Como en sicología, las explicaciones empíricas y subjetivas también se validan. Mis resultados no son, por lo tanto, totalmente demostrables, pero espero que sean comprensibles. Lo que complica este ejercicio es que cada detalle de un arco afecta cada otro detalle.
El carácter del arco se presenta a partir de las conexiones y de las correlaciones de estos detalles. Para tener un cierto orden en este negocio complicado, algunas definiciones son necesarias. El tono es una clase de onda que aumenta y disminuye. Esta onda se divide en tres porciones. La inflamación (la respuesta), la disminución (la vibración), y lo que ocurre entre ellos es el sonido.

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